Artículo presentado en el IV Taller de encuentro e intercambio sobre memoria, política y género en el campo de la Historia y las Ciencias Sociales el 10 de diciembre del 2021.
Por el Prof. Rodrigo Navarro Akiki.
Introducción:
En gran parte de la Historia de la humanidad la mujer
estuvo en un segundo plano, o no tuvo mención en los acontecimientos y procesos
importantes por parte de los historiadores, algo que estuvo y está cambiando en las ultimas décadas. El presente artículo pretende
rescatar del olvido a las mujeres que han tenido papeles importantes y hasta
principales en la Historia de Traslasierra entre 1612, año en que la Ordenanza
de Alfaro crea los “Pueblos de Indios”, y 1947, el fallecimiento de Doña
Anastasia Favre de Merlo: “fundadora espiritual de Mina Clavero”. Haremos un
breve recorrido por la Historia de esta región remarcando el papel femenino en
algunos de los acontecimientos más importantes y daremos nombre de las que
pudimos encontrar en registros.
Marco teórico:
El presente artículo parte del planteamiento de la
siguiente pregunta problema: “¿Qué Papel
tuvieron las mujeres en los acontecimientos más destacados en la Historia de
Traslasierra?”. Para esto haremos una recopilación de información
recurriendo a los pocos libros que tratan la Historia de Traslasierra, unos
pocos documentos de fuentes primarias y un testimonio documentado de forma
audiovisual en la web. El material eje es “Historia
del Valle Traslasierra” de Barrionuevo Imposti, para específicamente de los
Pueblos de indios recurrimos al libro “Cuaderno
Nº12: Los Pueblos Originarios de Traslasierra” de Debernardi, a Novillo con “Matrimonio,
Mestizaje e ilegitimidad de la población negra y afromestiza de Tucumán
(1800-1814)” y el paper “Nono Pueblo Afroindígena 1740-1840” de Navarro Akiki y para abordar
el levantamiento de los comuneros de Pocho tenemos el artículo de “Levantamientos a ‘voz del común’ en Traslasierra e Ischilín, Córdoba
1774-1775” de Punta.
Luego tenemos un testimonio para añadir contenido a la Historia de Mina
Clavero.
Pueblos de Indios:
De los procesos más importantes en la Historia
Colonial de la región fue el Mestizaje, el cual puede entenderse en ocasiones
como método de resistencia, en particular en “Pueblos de Indios” como los de
Soto, Salsacate y Nono, donde los Curacas podían tener en cuenta dentro de sus métodos
de evasión de impuestos como la “Tasa”, en especial después de 1740 con el fin
de la institución de la Encomienda. Este impuesto debía pagarlo los hombres
“Indios Puros” de entre 12 y 50 años de edad, por lo que la mestización llevó a
la indeterminación de casta de habitantes productivos de estos pueblos, pudiendo
evadir impuestos. Esto es beneficioso también para la resistencia afro.
“Otro factor a tener en cuenta es los hijos resultantes
entre indios y negros. La madre es quien “trasmite la condición de libre o
esclavo”, por lo tanto de un hombre esclavizado y de una mujer india libre su
hijo se categorizaría como indio libre, mestizo o zambo libre (Novillo, 2009,
p.84). Este “método de liberación” puede ser también uno de los factores que
colaboren con la mestización afroindígena.” (Navarro Akiki, 2017, p.9)
Evidencia de esta colaboración de Pueblo de Indios con
esclavizados en busca de liberación, es el caso mencionado en un juicio de
1753, de una esclava de la estancia de Luyaba que había huido hacia el norte
del valle y fue capturada por el Alcalde de la Santa Hermandad Don Cristobal
Barbosa, la cual es descripta como una “mulata escandalosa […] llamada María,
mal de su grado”, la cual en camino a ser devuelta fueron abordados y liberada
por los indios de Nono bajo el mando del Curaca Francisco Javier Charras,
quienes “se cruzaron en el camino con garrotes y se la quitaron”
(AHPC-ESC1-1753-Leg317-Exp6).
La mestización llegó a nivel tal, que los censistas
ponían categorías como “Pardos” por ser ya una indefinición de mezclas de casta
destacando el “no Blanco”. Esto también llevó a que los pueblos de indios a
perder esta categoría pasando a ser pueblos campesinos comunes, del “criollaje”
del siglo XIX.
La mujer no solo era importante por la mestización,
sino que también eran las que marcaban la permanencia de los pueblos en un
espacio geográfico, ya que muchos hombres huían para no pagar la “Taza” a los
montes para luego volver tras el paso del cobrador o simplemente no volvían.
Levantamiento del común
en Pocho:
Si bien este conflicto fue un motín y reclamo
encabezado por los milicianos de Pocho en 1774, las causas del mismo fueron
maltrato, estafas y amenazas del Maestre de Campo Isasa, aunque el culmine
detonante fue el cambio del cura de la capilla Simón Tadeo Funes. El principal
miedo era el traslado de familias enteras a la frontera con los aborígenes de
la Patagonia, por lo que las mujeres también fueron seguramente impulsoras
pasivas del reclamo que derivó en el levantamiento. Este tuvo un breve éxito
con la firma del Pacto de Los Chañares, aunque pronto fue roto y los cabecillas encarcelados. Algo que si sabemos con seguridad es
que las esposas de los miembros del Común se encargaron de esconder sus ganados,
“… la misma mujer de Basilio Quevedo, que lo había hecho
llevándose “a otra jurisdicción” una tropilla de caballos.” (Punta, 2009,
p.11).
“Capilla de Pocho y su grey gauchesca” por Isabel
Lagger.
En este acontecimiento,
probablemente uno de los más importantes de la Historia de Traslasierra, las
mujeres estuvieron un rol secundario, principalmente en el preludio y en las consecuencias
del levantamiento, pero allí estuvieron siendo parte de familias de campesinos
organizados reclamando por el fin de los abusos y por la designación de
autoridades locales oriunda del curato.
Proceso
independentista:
Córdoba durante la guerra de independencia Córdoba no
fue campo de batalla, pero si fue fundamental para el abastecimiento de los
frentes del conflicto con alimento e insumos diversos. Traslasierra ya pasaba
por una crisis económica desde el agotamiento del Potosí y la baja de las
ventas de mulas; a esta crisis se le suma el aporte económico en telas, cueros,
vacas, caballos y mulas al esfuerzo de guerra. A esto le debemos agregar el
reclutamiento de los hombres libres y esclavos, también las deserciones y el
refugio que encontraron en la región los desertores de otros lugares, creando
un grave problema de vandalismo en las estancias de Traslasierra. Fueron las
mujeres y una reducida cantidad de hombres que sostuvieron la azotada economía
regional. Las estancias productivas se vieron casi sin caballos y parte de su
producción donada forzosamente a la causa independentista, con importante mano
de obra enviada a la guerra o fugitiva en los montes; con regulares saqueos por
parte de vándalos y sostenidas únicamente por mujeres y un puñado de ancianos y
niños. Por todo esto, traslasierra le debe la permanencia de la habitabilidad a
las mujeres de la época citada, protagonistas principales del sostenimiento de
la endeble economía de guerra transerrana. Pero lamentablemente, posterior a la
guerra de independencia, la situación no mejoraría para ellas. (Barrionuevo
Imposti, 1953, p.105-178)
Guerras Civiles,
Traslasierra como campo de batalla:
Hasta 1820 el oeste cordobés era de carácter “ingobernable”,
ningún conocedor de letras quería asumir la responsabilidad de una región
repleta de montoneras de vándalos partidarias del federalismo opositora al
Gobernador Manuel Antonio Castro. Cuando llega al poder el Gobernador Juan
Bautista Bustos poco a poco fue calmándose la crisis y volviendo la
gobernabilidad de la región. Entre 1826 y 1828 volvieron los reclutamientos y
demandas económicas por parte del Gobierno de Córdoba ante el inminente
conflicto con el gobierno centralista de Rivadavia. En 1829 Bustos es derrotado
por el Gral. José María Paz, proclamándose Gobernador, siendo este último de
ideología unitaria. Traslasierra se convierte en el último bastión de
resistencia federal de la provincia, transformándose en zona invadida y de
batalla. La ocupación unitaria llevó a persecución, castigos y fusilamientos de
alrededor de 2000 personas y la región tuvo que abastecer a las 6 invasiones,
de ambos bandos en un periodo de 2 años, con alimentos, caballos, tropas y elementos
de todo tipo.
En este período no solo las mujeres vuelven a ser el
sostén de la economía regional, sino que ahora también sufren el hierro y fuego
en carne propia. Se evidencia la colaboración de las mujeres transerranas al
bando federal en las cartas de los Coroneles unitarios Pringles y Martínez, que
manifestaba frustración ante la anticipación de movimientos que tenían las
montoneras federales gracias a la información de las mujeres que colaboran en
los campamentos unitarios mientras que espían para los federales, las cuales
evidentemente tenían familiares componiendo las montoneras (Barrionuevo
Imposti, 1953, Tomo I, p.217). También quedaron rastros en nuestra geografía,
como lo es “La Lomita del Consuelo” en Nono, la cual, según historias orales,
esa loma fue usada como paredón de fusilamiento, a la cual las viudas iban a
llorar y recordad a sus esposos allí, bautizando “del Consuelo” a la pequeña
loma.
Tras la victoria federal en 1831, con grandes
sufrimientos en la región, la situación socioeconómica pudo mejorar hasta la
llegada de un nuevo conflicto en el territorio. En 1860 hubo un levantamiento
federal armado en contra del Gobernador liberal Félix de la Peña que no
prosperó, luego en 1861 hubo un levantamiento liberal más violento que derivó
en al menos un importante combate, varias escaramuzas y una invasión federal
del ejército de la provincia de San Luis. En 1861 las tropas mitristas
dirigidas por el Coronel Mayor Wenceslao Paunero copan la provincia de Córdoba,
San Luis y San Juan, pero la resistencia de Ángel Vicente “El Chacho” Peñaloza en La
Rioja, consiguió adeptos en Traslasierra, dándose los principales combates en
los llanos riojanos y los límites entre La Rioja, Córdoba, San Juan y San Luis.
Aquí nuevamente la región vuelve a sufrir, de forma similar, los horrores de la
guerra. Con el Tratado de La Banderita hubo una breve paz de un año,
reanudándose las hostilidades en 1863.
En la tercera invasión llanita al valle, en el pueblo
de San Pedro, fue apresado el importante comerciante Pedro Cuestas, pidiendo
por su liberación la fuerte suma de 900 pesos de plata o sería fusilado al
amanecer; doña Lucia Cortés de Funes, suegra del comerciante, acudió con el
monto, pero no podía atravesar la fila de guardias para detener el
fusilamiento; justo a tiempo llegó al galope la esposa del Comandante llanista
Juan Puebla, quien a viva voz le dio paso y detuvo a tiempo la ejecución
(Barrionuevo Imposti, 1953, Tomo II, p.486). Aquí tenemos evidencia de que había
algunas mujeres montoneras, como lo era la esposa del mismo Chacho, doña
Victoria Romero; ya no en un segundo plano, sino en el frente del conflicto.
Durante esta tercera invasión, el llanista Comandante
José Facundo Carmona alias “El Potrillo” realizaba un recorrido saqueando las
estancias. Al llegar a la estancia de Mogigasta del Juez de Alzada Don Manuel
de Recalde, este ya había abandonado la propiedad llevándose sus más
importantes bienes y escondiendo en las sierras a sus hijas. Viéndose burlado
El Potrillo mando a sus tropas con un famoso rastreador a localizarles. Aquí
aparece la heroica joven Goya Cortés, quien se arriesga a conseguirle alimento
a las “niñas escondidas”; estuvo a punto de ser encontrada por El Potrillo y 12
de sus hombres, escondiéndose entre pajas amontonadas de una vivienda, “La comida preparada ha delatado el secreto.
El caudillo, fuera de sí, entró a revisarlo todo. Pero no encuentra a nadie.
Tuvo un presentimiento terrible y una, dos, tres veces, hundió la lanza en el
montón de paja; milagrosamente el acero no hirió el cuerpo de la niña”
(Barrionuevo Imposti, 1953, Tomo II, p.492). Por el milagro de haberse salvado
y de poder llevarle la comida a las jóvenes ocultas, decidió hacerse monja,
incluso dejando un amor trunco con su enamorado Segundo Cuestas. Aquí otra
historia de una mujer valiente sobreviviendo a la guerra; una entre tantas de
las cuales no han quedado registros.
Paz e
Inflaestructuración del valle de Traslasierra:
Pasado el conflicto antes tratado, la región quedó fuertemente
afectada y políticamente no se quiso realizar inversiones de infraestructuras
hasta que no fuese seguro que por el oeste no llegarían más ataques llanistas;
Las sierras de Achala serian la muralla que protege a Córdoba, pero
Traslasierra queda afuera.
El valle de Traslasierra quedó empobrecido y aislado comercialmente, pero para romper este aislamiento fue más que importante la labor y los contactos de José Gabriel del Rosario Brochero, junto a políticos y personas importantes de la región, que gestionaron obras hídricas, caminos, escuelas, iglesias y llamaron la atención de las clases dirigentes en Córdoba y Buenos Aires. Un atractivo para inversiones a la región fue difundir que las aguas del río Mina Clavero eran curativas; Brochero en la década de 1870 solicitó a Don Manuel Merlo que construya una “casa de huéspedes” para alojar decentemente a empresarios y políticos que vinieran a ver este río, y así lo hizo y posteriormente la amplió conformándose como hotel. Don Manuel Merlo fallece en 1914 y el hotel queda a cargo de su segunda esposa Doña Anastasia Favre de Merlo, la cual lo administra con gran éxito recibiendo huéspedes de las más altas clases del país, incluso hasta el ex presidente Julio Argentino Roca. Doña Anastasia organizaba excursiones, eventos, instaló un cine dentro del hotel y era famosa por sus conocimientos en medicinas, lo cual también era un atractivo del hotel. Una de sus excursiones era a la Casa de Té de la Niña Paula, mujer entrada en años soltera (por eso “niña”) que con su granja y productos regionales atendía a los huéspedes de Doña Anastasia, la cual era su amiga; es por esta mujer que se bautiza el paraje que esta ni bien hoy cruzamos las sierras llegando al valle: “Niña Paula” (video: Historia de Doña Anastasia Favre de Merlo, Por Daniel Merlo).
Fotografía de la colección privada de Daniel Merlo.
Mina Clavero.
Mina Clavero era solamente el río, apenas un paraje de
los límites del pueblo de Nono con unos pocos ranchos, pero la visión de Doña
Anastasia hizo florecer la inversión turística en ese lugar: Comenzó a regalar
parcelas de tierras a sus huéspedes, los cuales en poco tiempo invirtieron en
estancias, hoteles y comercios, siendo así los inicios de la actual ciudad
turística de Mina Clavero. Hoy el “Día de Mina Clavero” son todos los 11 de
octubre en conmemoración del fallecimiento de Doña Anastasia Favre de Merlo,
“su fundadora espiritual”. No solo dio origen a una importante localidad de la
región, sino que su hotel fue una de las herramientas que ayudó a romper
progresivamente el aislamiento económico de la región.
Consideraciones Finales:
Aquí pudimos tomar 5 procesos históricos importantes
en que las mujeres fueron fundamentales, protagonistas o formaron parte entre
1612 y 1947 en Traslasierra. Posterior a 1950 la participación femenina en
política, instituciones y más ámbitos sociales, hace que cada vez fueran más
protagonistas en acontecimiento importantes, sin tener que ser necesariamente “la esposa de…”. Las mujeres citadas en
este artículo, para los tiempos que corrían, tuvieron un papel significativo
poco reconocido por los historiadores; siendo, en estos casos, parte de la
resistencia de las castas inferiores, usando las falencias tributarias el
sistema colonial, siendo pilar de la existencia sedentaria de los Pueblos de
Indios, participando del apoyo logístico y guardianas de los bienes de los Comuneros
de Pocho, formando parte fundamental de la economía de guerra del siglo XIX,
siendo espías, heroínas ante la persecución y hasta algunas siendo parte de las
tropas en las guerras civiles; y protagonizando la llegada de capitales a una
región olvidad. Esperamos que, con muchos grandes y pequeños trabajos como el
presente, se cambie esta Historia.
Fuentes:
Bibliografía:
·
PUNTA, Ana Ines. 2009. “Levantamientos a ‘voz del común’ en Traslasierra e
Ischilín, Córdoba 1774-1775”. En: LÓPEZ, Cristina
del C., MATA DE LÓPEZ, Sara (comp.): Desafíos de la historia regional:
problemas comunes y espacios diversos actores, prácticas y debates. Facultad de
Filosofía y Letras, Universidad Nacional de Tucumán, Tucumán.
·
BARRIONUEVO IMPOSTI, V.
1953. “Historia del Valle Traslasierra”
(Córdoba). Tomo I y II. U.N.C.
·
NOVILLO, J. 2009. “Matrimonio, Mestizaje e ilegitimidad de la
población negra y afromestiza de Tucumán (1800-1814)”. en NORA SIEGRIST y
MÓNICA compiladoras, Nora Siegrist, Mónica Ghirardi (coord.) Mestizaje, sangre
y matrimonio en territorios de la actual Argentina y Uruguay. Siglos XVIII–XX, Buenos
Aires, Dunken.
·
DEBERNARDI, N. 2018. “Los Pueblos Originarios de Traslasierra”,
Cuadernillos de Historia Nº12. Junta Municipal de Historia de Villa Dolores.
·
NAVARRO AKIKI, R. 2017.
“Nono Pueblo Afroindígena 1740-1840”.
Seminario “Esclavitud y Acumulación Originaria en el Río de la Plata Siglos XVI
y XIX”. FFyH. U.N.C.
Fuentes audiovisuales:
·
Historia de Doña
Anastasia Favre de Merlo, Por Daniel Merlo. Canal de YouTube: Transerranos.
Link: https://youtu.be/Tig7xEphGC4
Fuentes de Archivo:
·
Archivo Histórico de la
Provincia de Córdoba. Escribanía 1. 1753, Legajo 317. Expediente 6.
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