Entrevistas

lunes, 26 de abril de 2021

Historias de Vida. Don Carlos y Doña Petrona, 61 años de casados, pero toda una vida Juntos. Por Matías Bazán.

 


Esta semana fuimos a recorrer el norte Transerrano. 






Región perdida y tranquila dice José Luis Aguirre en la Pochanita, nos encontramos con más de lo que buscábamos, como la belleza de sus caminos, hermosos paisajes con  puestas de sol únicas , sus tradiciones y comidas típicas, la magia de su gente y esas historias que siempre te dejan algo marcado bien hondo en el corazón, como es el caso de la Historia de Vida de Don Carlos y doña Petrona, una linda historia de Amor, sacrificio y el valor de la Familia.

Los que tienen la suerte de conocer a Don Carlos y Doña Petro, cualquier palabra que exponga en estas simples líneas, pueden desde ya saber que me quedare corto para describir la amabilidad y respeto que brindan sus miradas al compartir una charla con ellos, De esas personas que irradian bondad y entusiasmo por todo el lugar y que si estas un poquito con los sentidos preparados algo lindo siempre te llevas, en estas palabras intentaré contar esta linda historia de Amor, sacrificio y Familia, para que se sientan un ratito en la hermosa Pampa de Pocho. 



Cuando estoy llegando a su casa a lo lejos veo un hombre caminando a paso firme y apurado, botas de goma, manos encurtidas y boina cruzada, cuando me acerco con el auto y me presento ahí nomas me recuerda de cuando yo era chico iba a visitarlos con mis abuelos, y me funde en un apretón de manos y su mano en mi hombro,  me muestra el lugar (exactamente igual como lo recordaba) y me invita a pasar diciendo “vamos a ver que está haciendo la Petro” entramos a la casa y estaba Ella, Doña Petrona Bustos de Ahumada, mirando su novela mientras se cocina un dulce, me saluda y me abraza, me hace sentir como en casa, les comento de que mi intención es hacer una entrevista porque con un grupo de amigos estamos por hablar de la pampa de Pocho en nuestro programa de Radio y ahí nomas se sientan y me dicen “anota y te contamos en algo te podremos ayudar seguramente” mientras bajan un pancito casero recién hecho a la mesa, ahí nomás empiezan a contarme de como se conocieron y sus primeros años

 

Primeros años:

Ella Petrona Bustos de Ahumada de 80 años la Mayor de 7 hermanos, el Carlos Ahumada de 86 años, celebraron en este 2021 sus 61 años de casados 


 Cuando les consulte ¿desde cuándo se conocen? Su respuesta al unísono fue “toda la vida”

Ella vivía de acá 200 metros hacia el oeste y yo de acá 300 metros hacia el sur, “ahí nomás, había que cruzar el alambre nomas” me dice Don Carlos.

“Nos conocimos desde chicos porque vivíamos jugando juntos, peleándonos a veces, ellos viniendo para acá o nosotros para allá para jugar, hasta que nos pusimos de novios”

 

Construyeron su casa desde cero, teniendo que desmontar un campo que le habían dejado sus padres a ella, teniendo que empezar a construir todo con sus propias manos según cuenta Don Carlos, empezando con una pieza y un bañito afuera, se fueron a vivir cuando su primer hijo Carlitos tenía once meses, luego su segunda hija Cristina fue la primera en nacer en esa misma casa, luego vendrían Claudia, Edith y Heraldo, sus 5 hijos.

 

En los primeros años Don Carlos nos contó que trabajaba en la trilla, con las maquinas trilladoras, y su rol era ser “el costurero”

“había que animarse, me subía a la maquina y comenzaba a coser las bolsas mientras que la maquina llenaba, eso no me enseño nadie lo tuve que aprender ahí nomás, desde cero”

 

Estos trabajos le significaban a él, estar por lo menos 15 días afuera de su casa, conociendo lugares por toda la pampa de Pocho, desde Las Palmas, hasta los espinillos., desde la cocha hasta pachango, desde mussi hasta bajo los corrales. Se trabajaba como peón de unos amigos de su padre que eran los dueños de las máquinas y en diferentes temporadas, mientras tanto Doña Petro nos cuenta de que ella se quedaba sola en la casa con los chicos y en ocasiones llevando cosas para vender al negocio de Ramos generales ubicado en la localidad de El Faro, aproximadamente a unos 20km de su casa, este recorrido lo hacía en sulqui o a caballo  y su hijo Mayor Carlitos la acompañaba en ocasiones, huevos, leche, dulces, quesos, eran algunos de los productos que llevaba para vender.

 

Don Carlos, su trabajo en la policía y algunas anécdotas divertidas

 


A los 18 años Don Carlos tuvo que hacer el servicio militar obligatorio como muchos jóvenes de la zona, “13 meses y 5 días, contados” nos dice Carlos,  luego de trabajar en el campo “trillando” le llegó la posibilidad de trabajar en la policía, gracias a una elección reñida y la ayuda del voto de los 12 hermanos, lo hicieron entrar a la policía, nos cuentan, estuvo varios años en esa función recorriendo aún más todos los rincones de la pampa de Pocho con su bicicleta o Caballo, recolectando historias, conociendo personas y viviendo anécdotas muy divertidas que nos contó en nuestra entrevista.

Como esa vez que llegó al puesto oficial a Panaholma y le dijeron que se confundió que tenía que ir al paraje la cocha y él le contesto que si iba, pero que le pusieran luz a su bici porque lo iba agarrar la noche, o cuando lo mandaron a las sierras del llamado Volcán de Ambul a caballo una noche de tormenta, mucho viento y ríos crecidos,  encontró un caballo perdido, lo agarro y se metió más adentro del monte buscando al dueño, saliéndose del sendero que conocía, después de un rato buscando a oscuras escuchó un grito que lo asustó porque venía de arriba, el hombre estaba trepado en un árbol, bien alto  buscando un sombrero de paja que se le había volado, lo cargó a caballo, cruzó el arroyo crecido y lo dejó en el calabozo toda la noche para que se seque, así lo cuenta Don Carlos.

 

Doña Petrona su trabajo, el sacrificio y mantener siempre cerca a la Familia.

 

Cuando Doña Petrona me cuenta sobre algo sobre sus hijos, la crianza, el mandarlos a la escuela, o recuerdos y anécdotas que se le vienen a la mente, utiliza la palabra sacrificio en ocasiones, pero con ese pequeño gramo de orgullo de saber que todo ese esfuerzo valió la pena, me cuenta de como cada uno de ellos pudo formar su familia pero siguen unidos, me cuenta de que todos pudieron estudiar, y hasta ya tienen nietos profesionales y estudiando los que les gusta, me cuenta de que el valor de la familia es lo que los mantiene en pie, de como esperan esos asados domingueros y que algo de la pampa de Pocho siempre se llevan, serán unos huevos caseros, algún quesito de cabra o ese respiro de la vida cotidiana que significa ese su hogar.


Igual que cuando eran chicos, que los llevaba a la escuela a caballo o en sulqui más de 5km a veces con lluvia o el frio de la pampa, o cuando se fueron a estudiar a Villa de Soto casi todas las mañanas caminaba 2km hacia la ruta 15 para mandarles por colectivo un poco de leche o huevos para que no extrañen tanto su casa.

“Los domingos a la noche el ultimo colectivo a Soto que pasaba era bien tarde, 1 de la mañana creo, los acompañaba hasta la ruta y me volvía caminando sola con un miedo por la noche,  porque tenía que pasar por el cementerio, pero además sabiendo que los iba a extrañar una semana más” nos cuenta doña Petrona.

Es ese sacrificio con ese gramo de orgullo que antes les contaba.

 

Luego, la entrevista se extendía y se puso en modo Charla, hablamos y hablamos, de lo lindo de vivir en la pampa, las fiestas que se hacían en patios de tierra, las comidas típicas, el trabajo con animales, la producción de dulces y algunas recetas ocultas, pero eso lo vamos a dejar para otra publicación, porque hay mucha tela para cortar.

Al finalizar la entrevista se me ocurre preguntarle si piensan en irse alguna vez de ese lugar y me dicen tenemos una casita en Cura Brochero, “pero no voy nunca, la tenemos alquilada, mira si me voy a ir de acá para irme al pueblo, acá siempre hay algo para hacer, me levantó temprano sabiendo que tengo que hacer muchas cosas” me responde Don Carlos. 


En fin, fuimos con la idea de encontrar historias que nos permitan descubrir que es lo mejor del norte Transerrano, y nos dimos cuenta que lo mejor no son las historias sino los que cuentan esas historias, su gente, tan cálida, tan mágica, tan simple y extraordinaria, como ellos como Don Carlos y Doña Petrona, fieles representantes de esta Hermosa región, hemos aprendido un Montón, más de lo que buscábamos y eso nos impulsa a seguir por este camino, descubriendo historias y personas, Transerranos eso somos y eso queremos mostrar. Hasta la próxima.





POR MATÍAS BAZÁN 


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