En la década de
1920 se empezó a implementar la actividad tabacalera en
el valle de Traslasierra incentivada por el Estado
Provincial y Nacional para activar
la creación de mano de obra (Barrionuevo Imposti,
1953:710), además las
condiciones climáticas y de suelo, “En general […]
deben ser arenosos y de color
claro y […] sin
mucha materia orgánica.” (Salinardi,
2006:139), aquí son óptimas
para el crecimiento de calidad de este cultivo:
“La temperatura ideal para su cultivo es de entre 24 a
27° C y
para su mejor
evolución son preferibles los climas secos, aunque con
distribución
contante de las lluvias, para permitir el crecimiento
permanente de
la planta.” (Salinardi,
2006:138)
La producción
tabacalera es una de las actividades económicas que más
puestos de trabajo genera, por sus fases agrícolas del
cultivo: sembrado,
trasplante, riego y cosecha de la planta de tabaco,
ensartado o enhebrado de las
hojas, secado, enfardado (empaquetado de las hojas de tabaco
en fardos); además de la selección, el acopio, procesamiento y comercialización
del mismo
que corresponde a su fase fabril. En traslasierra se llevaba a cabo con
mayor importancia la etapa primaria o fase agrícola,
desde el cultivo hasta el
secado y enfardado del tabaco, el cual representaba el
trabajo de todo el grupo
familiar ya que, si bien es un trabajo que requiere
mucha atención y constante
cuidado, era un trabajo liviano en el cual los niños,
mujeres y ancianos podían
trabajar, lo que representaba un buen ingreso a las
economías familiares.
“La industria tabacalera está catalogada como una de
las industrias
mano de obra
intensiva. En particular, en su etapa primaria, el tabaco
tiene
requerimientos de mano de obra que ascienden en promedio
como máximo a
120 jornales por hectárea, con un mínimo de 70
jornales. En el
caso de la soja, del trigo y del maíz, esa cifra es de 0,44
jornales por
hectárea.” (Ministerio de
Agricultura, Ganadería y Pesca de
la Nación, 2011:20)
En el valle las
principales actividades económicas eran cosecha de maíz, el
ganado vacuno, avícola, porcino y caprino (el cual
parte de este se alimenta con el
propio maíz cultivado) y la actividad frutícola. Si
bien para algunas familias era la actividad principal, en general el tabaco era
una actividad adicional que generaba
un ingreso de dinero extra a las economías familiares
para comprar algunas cosas
en tiendas, ya que en la mayoría de las familias de la
zona tenían huertas y
ganado propio u otros oficios de los integrantes
mayores de estas que
representaban el auto sustento. Este complemento entre
economía de auto
consumo e ingreso de dinero por el tabaco, por
bastantes años generó
prosperidad económica en el pueblo.
Posteriormente, en
la década de 1960, la producción tabacalera se fue
devaluando “… en el marco
del proceso de transnacionalización…” (Salinardi,
2006:141), por lo que las empresas tabacaleras
empezaron a encontrar las formas
de reducir sus costos. Las selecciones de calidad de
las acopiadoras de tabaco
cambiaron y empezaron a calificar las producciones
locales como “de menor
calidad”, por lo que se paga menos a los productores
por el mismo tabaco. Esto
llevó a la precarización de las condiciones de las
familias abocadas principalmente
al tabaco y representó una reducción general de
producción en Traslasierra, la
cual siguió retrocediendo en el pasar de los años.
Para combatir esto el Estado de
la provincia de Córdoba en 1967 instaló en Villa de
las Rosas la “Cámara del
Tabaco del Oeste de Córdoba”, la cual gestionó medidas
de fomento y créditos
para los productores.
Como venimos
diciendo, la economía familiar hasta los últimos años de los
‘70 tenía como base el auto sustento y el tabaco era
el ingreso adicional de dinero,
junto con la venta de algún animal, para comprar unas
pocas cosas que no
producían. De hecho “… el almacén y
tienda, que se ocupaba de los más disimiles
rubros,
abarcaba casi todas las pequeñas transacciones comerciales y era
suficiente para
atender a los escasos requerimientos de consumo de la población.”
(Salinardi, 2006:143). Pero esta baja necesidad de
dinero fue cambiando a medida
que la zona se fue modernizando hacia las áreas más
rurales y aparecieron
productos y servicios que para ser adquiridos se
necesita la moneda.
Un factor importante
que puede ser pasado por alto por no ser parte directa
de la producción tabacalera es “el flete”, el servicio
de transporte de los fardos de
tabaco desde los campos en Nono hasta las acopiadoras
en Villa de Las Rosas,
que los separa 25 kilómetros. Este es un factor
importante porque antes de los
‘90s eran pocas las personas que poseían un medio de
movilidad a motor en la
zona y muchas menos las que tenían camiones o
camionetas para trasladar
cantidades grandes de productos a importantes
distancias, lo cual también podía
representar un incremento de precio por el servicio.
El coste del envío por flete
corría por parte del productor agrícola y este coste
fue incrementándose a causa
de la inflación principalmente en los combustibles
durante los ‘70s, teniendo en
cuenta que los motores de aquella época no eran nada
económicos en cuanto a
consumo. El aumento del costo del flete y la baja de
la rentabilidad del tabaco en
sus últimos años puede ser una de las razones por las
cuales fue abandonándose
la producción tabacalera retrayéndose hacia el polo
principal del tabaco, que era
Villa de Las Rosas.
Para la segunda
mitad de la década de 1970 en Nono cada vez había
menos plantaciones de tabaco ante el empeoramiento de
la paga por el producto
cosechado y secado, más el aumento del costo de flete,
pero el incremento de la
necesidad de adquirir dinero siguió impulsando esta
actividad que cada vez era
menos rentable para los productores. Esto lo demuestra
una nota escrita por Luisa
Martínez de Vázquez publicada en el folletín del
Festival del Tabaco de 1979 que
encontramos en el libro “Villa de las Rosas: Evolución
cultural hasta nuestros
días” (pág. 155) que plasma la precariedad de las
familias abocadas directamente
al tabaco y propone la creación de cooperativas de
trabajo para que la gente
“llegue hasta la siguiente cosecha con dinero”, lo
cual da evidencia de la pérdida
de rentabilidad y el endeudamiento de estas familias
para poder subsistir en los
períodos fuera de cosecha o cuando se perdía la producción
por cuestiones
climáticas.
“Va desapareciendo ésta fuente de trabajo y vida para
este
sector del
Oeste cordobés ya que en la cosecha de 1978/79 hubo una
producción
aproximada de 120.000 kg. Y en 1979/1980 puede ser que
llegue a los
80.000 kg.” (Renard y otros,
1990:152) En la mejor época
del tabaco se produjo 782.000 kg en 1958.
La estocada final a
esta producción fue el abandono de la zona por parte de
las empresas tabacaleras más grandes hacia provincias
del norte del país (Salta,
Tucumán, Corrientes, Jujuy, Misiones) en búsqueda de
mano de obra barata. Una
de las fabricas más importantes Massalin &
Celasco S.A. la cual ya era
parte de
Philip Morris
Internacional desde 1965, se
fusiona con otras dos fábricas de
cigarrillos en 1980 y se traslada al norte del país,
pasándose a llamar Massalin
Particulares
(datos recopilados de la página web oficial de la empresa). Las otras
fábricas importantes de la zona eran Nobleza y Piccardo que se fusionaron en
1977 pasándose a llamar Nobleza
Piccardo S.A.I.C y F (Renard y otros, 1990), la
cual luego también su actividad se trasladó al norte
del país y su cede al partido
de San Martín en la provincia de Bs. As. en 1981. La
huida de las tabacaleras del valle va a acabar con esta actividad económica.
Creemos que la crisis económica
de 1979 en el país influyo en que estas empresas
decidieran abandonar el valle.
Definitivamente el
tabaco fue un pilar importante en la economía local. La
reducción de su rentabilidad y el definitivo cierre de
las empresas tabacaleras
afectó directamente en las condiciones socioeconómicas
en un contexto de
cambio poco favorable teniendo en cuenta esta
situación. Esto llevó a la escases
de puestos de trabajo y la precarización laboral, lo
que se puede ver hoy dentro y fuera de temporada turística.
La construcción del
Camino de Las Altas Cumbres, el empleo público, el
crecimiento de la demanda turística, las cooperativas
de servicios públicos y el
incremento de la construcción en el valle son las
actividades económicas que
surgieron para sustituir el pilar económico del tabaco.
Por Rodrigo Navarro Akiki
Fuente: Navarro Akiki, R. Singerman, D. Consecuencias Socioeconómicas de la deserción de las empresas tabacaleras en la localidad de Nono. (2017). UDI I.S. Dr. Carlos M. Carena. Mina Clavero.

FELICITACIONES POR EL TRABAJO Y RESCATAR LA HISTORIA DEL VALLE
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