Entrevistas

jueves, 29 de abril de 2021

El Tabaco en Traslasierra

 

En la década de 1920 se empezó a implementar la actividad tabacalera en

el valle de Traslasierra incentivada por el Estado Provincial y Nacional para activar

la creación de mano de obra (Barrionuevo Imposti, 1953:710), además las

condiciones climáticas y de suelo, “En general […] deben ser arenosos y de color

claro y […] sin mucha materia orgánica.” (Salinardi, 2006:139), aquí son óptimas

para el crecimiento de calidad de este cultivo:

 

La temperatura ideal para su cultivo es de entre 24 a 27° C y

para su mejor evolución son preferibles los climas secos, aunque con

distribución contante de las lluvias, para permitir el crecimiento

permanente de la planta.” (Salinardi, 2006:138)

La producción tabacalera es una de las actividades económicas que más

puestos de trabajo genera, por sus fases agrícolas del cultivo: sembrado,

trasplante, riego y cosecha de la planta de tabaco, ensartado o enhebrado de las

hojas, secado, enfardado (empaquetado de las hojas de tabaco en fardos); además de la selección, el acopio, procesamiento y comercialización del mismo

que corresponde a su fase fabril. En traslasierra se llevaba a cabo con

mayor importancia la etapa primaria o fase agrícola, desde el cultivo hasta el

secado y enfardado del tabaco, el cual representaba el trabajo de todo el grupo

familiar ya que, si bien es un trabajo que requiere mucha atención y constante

cuidado, era un trabajo liviano en el cual los niños, mujeres y ancianos podían

trabajar, lo que representaba un buen ingreso a las economías familiares.

 

La industria tabacalera está catalogada como una de las industrias

mano de obra intensiva. En particular, en su etapa primaria, el tabaco

tiene requerimientos de mano de obra que ascienden en promedio

como máximo a 120 jornales por hectárea, con un mínimo de 70

jornales. En el caso de la soja, del trigo y del maíz, esa cifra es de 0,44

jornales por hectárea.” (Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de

la Nación, 2011:20)

En el valle las principales actividades económicas eran cosecha de maíz, el

ganado vacuno, avícola, porcino y caprino (el cual parte de este se alimenta con el

propio maíz cultivado) y la actividad frutícola. Si bien para algunas familias era la actividad principal, en general el tabaco era una actividad adicional que generaba

un ingreso de dinero extra a las economías familiares para comprar algunas cosas

en tiendas, ya que en la mayoría de las familias de la zona tenían huertas y

ganado propio u otros oficios de los integrantes mayores de estas que

representaban el auto sustento. Este complemento entre economía de auto

consumo e ingreso de dinero por el tabaco, por bastantes años generó

prosperidad económica en el pueblo.



Posteriormente, en la década de 1960, la producción tabacalera se fue

devaluando “… en el marco del proceso de transnacionalización…” (Salinardi,

2006:141), por lo que las empresas tabacaleras empezaron a encontrar las formas

de reducir sus costos. Las selecciones de calidad de las acopiadoras de tabaco

cambiaron y empezaron a calificar las producciones locales como “de menor

calidad”, por lo que se paga menos a los productores por el mismo tabaco. Esto

llevó a la precarización de las condiciones de las familias abocadas principalmente

al tabaco y representó una reducción general de producción en Traslasierra, la

cual siguió retrocediendo en el pasar de los años. Para combatir esto el Estado de

la provincia de Córdoba en 1967 instaló en Villa de las Rosas la “Cámara del

Tabaco del Oeste de Córdoba”, la cual gestionó medidas de fomento y créditos

para los productores.

Como venimos diciendo, la economía familiar hasta los últimos años de los

‘70 tenía como base el auto sustento y el tabaco era el ingreso adicional de dinero,

junto con la venta de algún animal, para comprar unas pocas cosas que no

producían. De hecho “… el almacén y tienda, que se ocupaba de los más disimiles

rubros, abarcaba casi todas las pequeñas transacciones comerciales y era

suficiente para atender a los escasos requerimientos de consumo de la población.

(Salinardi, 2006:143). Pero esta baja necesidad de dinero fue cambiando a medida

que la zona se fue modernizando hacia las áreas más rurales y aparecieron

productos y servicios que para ser adquiridos se necesita la moneda.

Un factor importante que puede ser pasado por alto por no ser parte directa

de la producción tabacalera es “el flete”, el servicio de transporte de los fardos de

tabaco desde los campos en Nono hasta las acopiadoras en Villa de Las Rosas,

que los separa 25 kilómetros. Este es un factor importante porque antes de los

‘90s eran pocas las personas que poseían un medio de movilidad a motor en la

zona y muchas menos las que tenían camiones o camionetas para trasladar

cantidades grandes de productos a importantes distancias, lo cual también podía

representar un incremento de precio por el servicio. El coste del envío por flete

corría por parte del productor agrícola y este coste fue incrementándose a causa

de la inflación principalmente en los combustibles durante los ‘70s, teniendo en

cuenta que los motores de aquella época no eran nada económicos en cuanto a

consumo. El aumento del costo del flete y la baja de la rentabilidad del tabaco en

sus últimos años puede ser una de las razones por las cuales fue abandonándose

la producción tabacalera retrayéndose hacia el polo principal del tabaco, que era

Villa de Las Rosas.

Para la segunda mitad de la década de 1970 en Nono cada vez había

menos plantaciones de tabaco ante el empeoramiento de la paga por el producto

cosechado y secado, más el aumento del costo de flete, pero el incremento de la

necesidad de adquirir dinero siguió impulsando esta actividad que cada vez era

menos rentable para los productores. Esto lo demuestra una nota escrita por Luisa

Martínez de Vázquez publicada en el folletín del Festival del Tabaco de 1979 que

encontramos en el libro “Villa de las Rosas: Evolución cultural hasta nuestros

días” (pág. 155) que plasma la precariedad de las familias abocadas directamente

al tabaco y propone la creación de cooperativas de trabajo para que la gente

“llegue hasta la siguiente cosecha con dinero”, lo cual da evidencia de la pérdida

de rentabilidad y el endeudamiento de estas familias para poder subsistir en los

períodos fuera de cosecha o cuando se perdía la producción por cuestiones

climáticas.

Va desapareciendo ésta fuente de trabajo y vida para este

sector del Oeste cordobés ya que en la cosecha de 1978/79 hubo una

producción aproximada de 120.000 kg. Y en 1979/1980 puede ser que

llegue a los 80.000 kg.” (Renard y otros, 1990:152) En la mejor época

del tabaco se produjo 782.000 kg en 1958.

La estocada final a esta producción fue el abandono de la zona por parte de

las empresas tabacaleras más grandes hacia provincias del norte del país (Salta,

Tucumán, Corrientes, Jujuy, Misiones) en búsqueda de mano de obra barata. Una

de las fabricas más importantes Massalin & Celasco S.A. la cual ya era parte de

Philip Morris Internacional desde 1965, se fusiona con otras dos fábricas de

cigarrillos en 1980 y se traslada al norte del país, pasándose a llamar Massalin

Particulares (datos recopilados de la página web oficial de la empresa). Las otras

fábricas importantes de la zona eran Nobleza y Piccardo que se fusionaron en

1977 pasándose a llamar Nobleza Piccardo S.A.I.C y F (Renard y otros, 1990), la

cual luego también su actividad se trasladó al norte del país y su cede al partido

de San Martín en la provincia de Bs. As. en 1981. La huida de las tabacaleras del valle va a acabar con esta actividad económica. Creemos que la crisis económica

de 1979 en el país influyo en que estas empresas decidieran abandonar el valle.

Definitivamente el tabaco fue un pilar importante en la economía local. La

reducción de su rentabilidad y el definitivo cierre de las empresas tabacaleras

afectó directamente en las condiciones socioeconómicas en un contexto de

cambio poco favorable teniendo en cuenta esta situación. Esto llevó a la escases

de puestos de trabajo y la precarización laboral, lo que se puede ver hoy dentro y fuera de temporada turística.

La construcción del Camino de Las Altas Cumbres, el empleo público, el

crecimiento de la demanda turística, las cooperativas de servicios públicos y el

incremento de la construcción en el valle son las actividades económicas que

surgieron para sustituir el pilar económico del tabaco.


Por Rodrigo Navarro Akiki

Fuente: Navarro Akiki, R. Singerman, D. Consecuencias Socioeconómicas de la deserción de las empresas tabacaleras en la localidad de Nono. (2017). UDI I.S. Dr. Carlos M. Carena. Mina Clavero. 

 

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